Thursday, June 07, 2007

MITOS Y LEYENDAS .....LIBERTAD Y MUERTE

CARMEN O EL DESAFIO DE LA OTRA PARTE
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Una tarde...,me gusta imaginar que fue una de estas tardes en las que se oyen a lo lejos las fuentes de la Alhambra y se mezclan con el frescor que baja de la sierra..., una niña granadina le contaba, entre escandalizada y pícara, a un viajero francés, la historia tantas veces repetida, de una mujer a la que su amante asesina por no ser el único; esa tarde, ni la niña que era Eugenia de Montijo, sabía que llegaria a ser emperatriz de los franceses, ni sabía Prosper Merimée, el viajero, que quince años después, agobiado por problemas económicos (necesitaba comprarse unos pantalones y no tenía con qué) redactaría con prisas y sin mucho convencimiento aquella historia: una historia que el mismo creía no haber llevado a buen término y que, sin embargo, iba a dar nacimiento a uno de los más grandes mitos surgidos de la literatura francesa: el de CARMEN.

Sin olvidar la Ópera de Georges Bizet, que con libreto de Meilhac y Halèvy, y sobre el relato de Merimée, pone en escena (con poquísimos cambios) la figura rebelde y libre de una mujer convertida ya en mito literario.

De la literatura y de la música francesas, emerge pues una CARMEN que adquiere una dimensión universal, porque su leyenda, su drama y su mito, tan viejos como la humanidad, ni conocen ni quieren conocer fronteras.

Evidentemente, el personaje de CARMEN se inscribe en el contexto mítico que configura el Amor en Occidente: El Amor como carencia esencial y fatal que necesita de búsqueda, de "queste" según el vocabulario caballeresco de la Edad Media. Una búsqueda que sólo se puede resolver con la muerte. El eterno drama que se sustenta sobre dos premisas: la del deseo de vida, aquí en su manifestación amorosa, y la del destino que se contrapone a la aspiración del héroe; en este caso de la heroína.

CARMEN, como Sigfrid, el héroe germánico que tampoco conoce el miedo, llevará su deseo de ser libre por la firmeza de su voluntad, hasta las últimas consecuencias. Así pues, es CARMEN quien maneja siempre todos los hilos de la trama y provoca los acontecimientos.

En este sentido de libertad, CARMEN es un arquetipo femenino que podría tener sus raíces más antiguas en la figura de LILITH.

La figura de LILITH tiene sus primeros orígenes conocidos en la vieja Babilonia, en donde los antiguos semitas habían adoptado las tradiciones de sus predecesores, los sumerios, y está unida a antiquísimos mitos cosmogónicos.

La primera mujer de Adán no fue Eva. Su primera mujer fue LILITH (aún quedan unos pocos vestigios de ello en la Biblia, en las más antiguas tradiciones rabínicas). Y GOETHE también lo señala así en su FAUSTO: Fausto.- ¿Quien es esa? Mefistófeles.-Mírala bien, es Lilith. Fasusto.- ¿Y quien es Lilith? Mefistófeles.- La primera mujer de Adán. Guárdate de su hermosa cabellera, la única gala que luce. Cuando ella atrapa a un joven, no le suelta fácilmente.



En el mito hebreo prebíblico (ver 'Los mitos Hebreos' de R. Graves y R. Patai, Alianza Editorial 1986) que viene del sumerio, LILITH es la primera mujer de Adán, modelada igual que él del barro primordial. No sacada de una costilla del varón como Eva. Por lo tanto, ya que su procedencia es la misma, ya que está creada con la misma materia con la que fue creado el hombre, LILITH no aceptará, de ningún modo, someterse a las órdenes de éste. Y cuando Adán intentó obligarla por la fuerza, LILITH, llena de ira, pronunció el nombre secreto y mágico de Yahveh, se elevó por los aires y abandonó a Adan.
Como había ocurrido en Sumeria, la determinación, el arrojo y el negarse a ser dominada por Adán, convirtió a LILITH por obra y gracia de la misogínia rabínica, en un demonio lascivo, sediento de sangre, que seducía a los hombres durante el sueño.

Pero, lo que se suele olvidar, es que LILITH era inmortal, ya que nunca comió del fruto prohibido del árbol del conocimiento.
LILITH no se dejaba seducir, no se dejó engañar por la serpiente, era ella la seductora que haciendo uso pleno de su libertad, de su condición primigenia de Espíritu del Viento, elige cuando quiere, lo que desea y a quien desea.

Etimológicamente, el nombre de LILITH, de filiación semítica e indoeuropea, proviene del sumerio LIL, que significa VIENTO. LILITH sería pues, en su origen: EL ESPÍRITU DEL VIENTO.
¿Y cuántas veces el espíritu del viento, ha simbolizado la libertad supremas que defiende el personaje de CARMEN?

Pero, la libertad en la mujer, se viene confundiendo meticulosa y malintencionadamnte con el libertinaje, con la lascivia. Esto deformó la significación primera del mito, y a LILITH nos la encontramos hoy representada como una bella mujer de largos cabellos, de seducción y sensualidad casi animal, con el fin de seducir a los hombres para perderlos y convertida en un terrible demonio hembra.

Parece que CARMEN, que se considera "enfant de l'Égypte" (hija de Egipto) tiene una concepción oriental del amor y de la fidelidad, indiferente del objeto en el que se proyecta; mientras que la visón occidental del amor de Don José de Lizarrabengoa (no olvidemos que se siente y se considera vasco e incluso entra en escena en la ópera cantando un zorzico en eusquera) se concentra exclusivamente en la persona amada. El enfrentamiento de estas dos concepciones propiciará, todavía más, el trágico final.

Volviendo a la novela, cuando Don José finalmente mata aGarcia le Borgne, marido de Carmen (en la novela está casada, pero en la ópera no se dice), pasa a convertirse en marido de CARMEN por la ley de los gitanos. Pero ella, viendo peligrar su libertad ya que el que fue militar y ahora es bandolero y marido suyo, se muestra cada día más celoso y posesivo, desvía su mirada hacia Lucas, un famosdo picador (en la novela), o hacia Escamillo (un torero en la ópera). En la ópera la famosa "Marcha del toreador" jugará un papel de premonición, ya que en ella se entremezclan el sacrificio del toro y la pasión del amor.

Al compás de esta marcha, podría resultar interesante quitarle a CARMEN, DE UNA VEZ POR TODAS, el tufo folklórico-pintoresco que, en la mayoría de sus vesiones y en el imaginario popular, llega al paroxismo y provincializa el drama, disminuyendo su universalidad.

Lo que importa aquí, no es la llamada "Fiesta nacional", sino ver que es una simbología, un sacrificio ritual, viejo como el mundo, en el que la nobleza de un animal salvaje, libre y bello, mide su fuerza en singular lucha a muerte, con un hombre. E n la que no se excluye un especial y poderoso sentido erótico. La metáfora es evidente.

Como anécdota, es de reseñar que cuando Bizet (que nunca había visitado España) trabajaba en la partitura de CARMEN, alguien le sugirió que para su inspiración, sería bueno hacer un viaje por aquellas tierras, a lo que respondió: "¡ESO ME HUNDIRÍA LA OBRA!". No le faltaba razón.

También es necesario destacar, en el mismo sentido, que los dos protagonistas del drama, como muy claramente consta en la novela de Merimée, no se sienten españoles, en ningún momento, sino extranjeros llegados a tierras andaluzas por distintas circunstancias: CSARMEN se dice ·Hija de Egipto·, DON JOSË se siente ·un exiliado de su patria vasca·... Y tampoco deja de llamar la atención el hecho de que CARMEN conquista a Don José sobre todo porque en primer lugar cuando lo aborda le habla en su lengua materna. En numerosas ocasiuones los amantes hablan entre ellos en eusquera.
Y esto, asimismo, indica una de las cualidades poco comunes que adornan a CARMEN, especialmente para la época en que la novela fue concebida... La humilde cigarrera habla un mínimo de tres lenguas: el castellano, el eusquera y el caló.

CARMEN ni disimula ni engaña, aunque le cueste la vida. Y naturalmente no cabe en ella la pasión de los celos, porque éstos son hijos de la propia inseguridad que lleva a querer ser el total poseedor del otro, quizá porque no se esté en posesión de sí mismo.

Don José tiene de hecho derechos matrimoniales sobre CARMEN, según Merimée, por ley gitana. Cuando CARMEN le dice: " Sais-tu que depuis que tu est mon rom pour tout de bon, je t'aime moins que lorsque tu étais mon mimchorrô? Je ne veux pas être tourmentée ni surtout commandée. Ce que je veux c'est être libre et faire ce qui me plait." (" ¿Sabes? desde que eres mi marido te quiero menos que cuando eras mi amante. No quiero que me atormenten ni que manden en mí. Quiero ser libre y hacer lo que me venga en gana".)

CARMEN sabe ya de antemano su muerte y la de Don José, que le han indicado con claridad las cartas que, como experta hechicera sabe interpretar "Carreau! Pique!... La mort! J'ai bien lu... Moi d'abord, ensuite lui... pour tous deux la mort!" (¡"Diamantes... Picas... La muerte... He leído bien... Primero yo, después él, para los dos la muerte"!), canta CARMEN en una gama progresiva de graves cada vez más sobrecogedores.

Esto en lo que se refiere a la ópera. En lo que concierne a la novela, CARMEN que ha demostrado en múltiples ocasiones saberes de maga o adivina, conoce con certeza (cuando Don josé le propone rehacer sus vidas en América) que los dos van a morir Y, SONRIENDO, es decir, no con el temor que parece demostrar en la ópera, le dice: "Moi d'abord, toi ensuite. Je sais bien que cela doit arriver ainsi" ("Primero yo, después tú. Sé que esto tiene que ocurrir así".) En la novela, el mal augurio es una liebre que atraviesa el camino entre las patas del caballo de Don José.

El personaje de CARMEN firme y poderoso, se enfrenta a las circunstancias con plena conciencia: "Je ne t'aime plus; toi tu m'aimes encore, et c'est pour cela que tu veux me tuer. Je pourrais bien encore te faire quelque mensonge; mais je ne veux às m'en donner la peine, Tout est fini entre nous: Comme mon rom, tu as le droit de tuer ta romí. Mais Carmen sera toujours libre. Calli elle est née, calli elle mourra! Estas palabras no difieren de las que se escuchan en la ópera: "Jamais Carmen ne cédéra! Libre elle est née et libre elle mourra!"
(Ya no te quiero; tú todavía me quieres, por eso quieres matarme. Bien podría mentirte; pero no me apetece hacerlo. Entre nosotros dos todo ha terminado. Como mi marido, tienes derecho a matar a tu mujer. Pero Carmen será siempre libre. Libre nació, libre morirá,)
(¡Carmen nunca cederá! ¡Libre nació, libre morirá!).


Extractado de MITOS, AMORES, PALABRAS Y MÚSICA
Fuente Julio Sánchez
Copyright 2000






2 Comments:

Blogger Charo Bolivar said...

Con la mandibula desencajada me has dejado, no he podido dejar de leer mientras la boca se abría y se abría, mas dejao pasma.
Me encantan tus historias.

4:03 PM

 
Blogger carmen said...

Sí, lo leí el otro día....desembocar en Lilith, me ha parecido increíble. :-)

1:26 PM

 

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